# La transparencia como derecho fundamental - Autor: Defensor del Pueblo Europeo - Fecha: 2026-06-03T00:00+02:00[Europe/Paris] - [URL](https://www.ombudsman.europa.eu/es/speech/es/226852) --- > Discurso de la Defensora del Pueblo Teresa Anjinho en el Foro de la Nueva Economía \<\<Forum Europa: Ideas para fortalecer la Unión > Buenos días. Es un placer estar aquí. Permítanme comenzar dando las gracias al Foro de la Nueva Economía por la invitación. Este Foro se creó para debatir \<\<Ideas**para fortalecer la Unión\>\>** y, en este sentido, me gustaría aprovechar esta oportunidad para hablar con usted sobre algo muy pertinente para la labor de un Defensor del Pueblo: **el derecho a la transparencia.** A menudo pensamos en la transparencia como una política amplia, una característica de la buena gobernanza o un requisito legal por parte de nuestras instituciones. Es, por supuesto, todas estas cosas, pero me gustaría animarnos a considerarlo también de otra manera. Un aspecto central que separa la democracia de otras formas de gobierno es que **la democracia exige el consentimiento continuo de los gobernados.** El consentimiento, sin embargo, no se puede dar en la oscuridad. Si se espera que las poblaciones acepten las acciones de sus instituciones públicas, **los ciudadanos deben tener derecho a ver, comprender y evaluar exactamente lo que están haciendo esas instituciones.** La transparencia nunca debe considerarse una cortesía para los ciudadanos. Por el contrario, es el recibo que se les debe por su confianza en el gobierno y en las instituciones públicas. En otras palabras, **la transparencia es un derecho fundamental.** Quiero subrayar este punto porque me temo que cada **vez se pasa más por alto.** Vivimos en un momento de **crisis agravadas** ---políticas, económicas e institucionales--- y esa presión tiene un **efecto previsible:** lleva a los gobiernos y a las administraciones a **acelerar la toma de decisiones,** **centralizar** **la autoridad** y **priorizar la velocidad** sobre el proceso. Ese instinto es comprensible. Pero tiene un costo. En el mismo momento en que las instituciones sienten la atracción hacia un poder más rápido y más concentrado, **los ciudadanos se están moviendo precisamente en la dirección opuesta.** Están **exigiendo una mayor visibilidad** de cómo se toman las decisiones. Quieren entender quién está en la mesa, qué pruebas se están considerando y a qué intereses se están sirviendo. **Esperan no solo ser gobernados, sino ser incluidos.** El resultado de estas dos fuerzas que se separan es lo que yo llamaría una **brecha de legitimidad.** Y es una brecha que, si no se aborda, no se limita a socavar las decisiones individuales, sino que erosiona la base de confianza de la que dependen las instituciones democráticas. Como Defensora del Pueblo Europea, puedo decirle que **casi el cuarenta por ciento de todas nuestras consultas en 2025 se referían a cuestiones de transparencia.** La cifra fue similar en 2024. Además, algunos de los casos que tratamos, en particular en lo que respecta al acceso a los documentos, sugieren que el**modus operandi dentro de partes de la administración de la UE ha adoptado la forma de \<\<gestión de la divulgación\>\>**en lugar de garantizar un derecho fundamental. En mi opinión, hay algunas **tendencias particularmente preocupantes** que actualmente amenazan la transparencia en la administración pública. Permítanme compartirlas con ustedes, después de lo cual me atreveré a sugerir qué se puede hacer para garantizar una mayor apertura: \<\<ideas para fortalecer nuestra Unión\>\>. En primer lugar, los **retrasos.** Con demasiada frecuencia, las personas **no obtienen la información** que solicitan **cuando la necesitan.** Esto puede suceder porque las instituciones no comparten rápida y proactivamente información que sea de interés público o porque se están demorando en responder a las solicitudes de documentos o información. Pero también puede ocurrir por una razón que es menos visible y, de alguna manera, más preocupante: el **propio sistema se ha vuelto extraordinariamente complejo de navegar,** y las instituciones han aprendido a utilizar esa complejidad como tapadera para la precaución. Hoy en día, el acceso a las solicitudes de documentos se satisface con frecuencia con un **proceso que, por diseño o por costumbre, es lento.** Las instituciones tratan cada solicitud como una **responsabilidad potencial** **en lugar de una oportunidad para cumplir con un derecho.** Se equivocan en el lado de la retención. Consultan, deliberan, redactan y, al hacerlo, **agotan el reloj.** Los números confirman esto. Cuando mi Oficina examinó [el tiempo que tarda la Comisión Europea en tramitar el acceso a las solicitudes de documentos,](https://www.ombudsman.europa.eu/case/60766) constatamos que con frecuencia supera los plazos legales. **Esto es problemático e injustificable.** Corre el riesgo de que cualquier documento que finalmente se obtenga quede obsoleto: para los periodistas, para los académicos y para el público en general que desee expresar su opinión en la toma de decisiones. **En segundo lugar,** el **uso indebido de excepciones.** El Reglamento sobre el acceso de la UE a los documentos prevé **excepciones legítimas:** la protección de la privacidad, los intereses comerciales, la seguridad pública o las relaciones internacionales. **Estos existen por una buena razón.** Pero deben **aplicarse** **estrictamente,** sobre la base de razones específicas y justificadas y de daños demostrables. Una institución no puede simplemente invocar la seguridad pública. Debe explicar con precisión cómo la divulgación lo socavaría. En la práctica, esto **no siempre es lo que sucede.** En un **caso reciente,** constatamos mala administración en la [forma en que la Comisión tramitó una solicitud de informe de evaluación de riesgos presentada por la empresa de redes sociales X](https://www.ombudsman.europa.eu/news-document/225413) en relación con su cumplimiento de la Ley de Servicios Digitales. En lugar de examinar el informe para determinar qué podía divulgarse, la Comisión alegó que cabía presumir la aplicación de excepciones, citando los intereses comerciales de X y una investigación en curso de la Comisión sobre las actividades de X, sin llevar a cabo ningún análisis real. Encontramos esto irrazonable y contrario a las normas aplicables. **No se trata de un problema aislado.** En una investigación sistémica de oficio sobre documentos legislativos, el Tribunal constató que tanto [la Comisión como el Consejo de la UE aplicaban las excepciones de manera demasiado amplia.](https://www.ombudsman.europa.eu/news-document/196745) Los argumentos utilizados para justificar la no divulgación eran vagos, carecían de fundamento o se basaban en razones ya expuestas y rechazadas por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, como la alegación de que la divulgación provocaría presiones externas o malas interpretaciones públicas. **Permítanme ser directo: la transparencia debe ser el defecto**. El acceso oportuno a los documentos legislativos es esencial para que los ciudadanos participen de manera significativa en la toma de decisiones. Las excepciones deben ser exactamente eso ---excepcionales--- y basarse siempre en hechos concretos y tangibles. **Tercero,** **la tecnología y las nuevas formas de trabajar.** **Los funcionarios públicos de hoy se comunican de manera muy diferente** a como lo hacían hace diez o veinte años. Los mensajes de texto, las aplicaciones de mensajería instantánea y los intercambios digitales informales se han convertido en una parte rutinaria del trabajo político. **Esto conlleva mejoras de eficiencia, pero también riesgos significativos para la rendición de cuentas.** La información importante compartida a través de estos canales puede eliminarse accidentalmente, nunca registrarse o simplemente olvidarse. El resultado es una **zona gris creciente:** intercambios consecuentes que quedan fuera de la necesidad de registrar y conservar documentos y escapar al escrutinio público. Es fundamental que la creciente dependencia de la administración de la UE de las herramientas de comunicación modernas se refleje en sus **normas y prácticas de gestión de documentos.** Sin eso, corremos **el riesgo de que las instituciones se vuelvan demasiado informales,** creando nuevos espacios en los que se formen decisiones pero no se deje rastro. Mi Oficina ya ha elaborado [recomendaciones prácticas](https://www.ombudsman.europa.eu/doc/correspondence/158302) para ayudar a orientar a la administración sobre esta cuestión. También tenemos una [investigación en curso](https://www.ombudsman.europa.eu/news-document/211910) destinada a establecer principios más claros. El principal de ellos es el siguiente: **todo documento objeto de una solicitud de acceso,** incluido un mensaje instantáneo, **debe conservarse inmediatamente,** independientemente de si la entidad considera que finalmente se concederá el acceso. Se trata simplemente **de una buena práctica administrativa.** Permite a un organismo independiente, como el Defensor del Pueblo Europeo, evaluar si se tomó la decisión correcta y asegura al público que no se oculta nada deliberadamente. **La transparencia,** después de todo,**no se trata solo de lo que se revela.** También se**trata de lo que se guarda.** Entonces, ¿cuáles son**las respuestas?** Si estos son los grandes retos a los que se enfrenta la transparencia en la administración de la UE, ¿cómo respondemos? ¿Cómo garantizamos una mayor apertura y un verdadero respeto de los derechos de los ciudadanos? Creo que hay **tres soluciones de gran alcance.** En primer lugar, la administración de la UE debe invertir en una **cultura de transparencia proactiva.** No solo en palabras o declaraciones públicas, sino en hechos. La formulación de políticas de la UE se ha ido ampliando tanto en amplitud como en profundidad. Está tocando cada vez más áreas que a las personas les importan profundamente y en las que quieren ser escuchadas. Como resultado, **la demanda de información solo crecerá,** y **el **acceso a las solicitudes de documentos crecerá** con ella.** Esto es natural. Una democracia fuerte depende de la legitimidad, y **la legitimidad depende de la apertura.** Por lo tanto, las instituciones de la UE deben proporcionar a los ciudadanos toda la información que puedan, lo antes posible. **No debe dejarse a los ciudadanos adivinar qué documentos pueden o no existir.** Si la UE quiere avanzar más rápido en las cuestiones que importan, debe acercar a los ciudadanos, y eso significa proporcionarles la información que necesitan para participar de manera significativa. Esto requiere un **cambio de mentalidad.** Con demasiada frecuencia, las instituciones tratan la transparencia como un obstáculo para la acción. No es tal cosa, no en una democracia. Por el contrario, **la transparencia es lo que permite la acción.** Es lo que garantiza que la legislación se haga no solo para los ciudadanos, sino con ellos. **En segundo lugar, recursos y buena gobernanza.** La transparencia no puede ser tratada como una ocurrencia tardía cuando se trata de decisiones de financiación y personal. La administración de la UE debe garantizar que dispone **de los recursos financieros y humanos adecuados** para cumplir sus obligaciones de transparencia. Pero los recursos por sí solos no son suficientes. **Las entidades también deben establecer **modelos de gobernanza sólidos** que promuevan la apertura desde el principio, asignando claramente responsabilidades y racionalizando la forma en** que se conservan, registran y publican los documentos. Igualmente importante es la **usabilidad.** Lo que se publica debe ser accesible en el sentido práctico: fácil de encontrar, fácil de abrir y fácil de entender. La participación en la información pública no debe requerir conocimientos técnicos especializados. Si lo hace, la transparencia se convierte en el privilegio de los expertos en lugar de un derecho ejercido por todos. Por último, **ha llegado el momento de revisar el Reglamento 1049/2001.** Reconozco que esto puede ser controvertido, pero creo que debe decirse y debatirse abiertamente. Lo que tenemos es una **ley que tiene un cuarto de siglo de antigüedad.** El mundo para el que fue diseñado ya no existe. Cuando se adoptó en 2001, ¿cuántos mensajes de texto enviaban los funcionarios públicos? El entorno de los datos ha cambiado más allá del reconocimiento, y eso es incluso antes de que consideremos las formas más amplias en que ha evolucionado la propia formulación de políticas de la UE. **La ley simplemente no está funcionando como se había previsto originalmente.** Las excepciones se interpretan de manera que socavan cada vez más la apertura. La carga impuesta a los ciudadanos para obtener los documentos a los que tienen derecho no es razonable. Las personas se ven obligadas a citar sentencias judiciales anteriores, investigaciones del Defensor del Pueblo y directrices institucionales internas solo para presentar su caso. **Esto no está en el** **espíritu de la ley** y no apoya el derecho fundamental a la transparencia. Soy consciente de que algunos son reacios a reabrir esta legislación, temiendo que un reglamento revisado pueda terminar ofreciendo a los ciudadanos menos protección que el actual. **No se trata de preocupaciones irrazonables** . Pero **subestiman los riesgos de no hacer nada.** Para tomar prestada una frase frecuentemente atribuida a **John F. Kennedy:** **\<\<Existen riesgos y costes para la acción, pero son mucho menores que los riesgos a largo plazo de una inacción cómoda\>\>.** Nuestro **sistema actual carece de claridad.** Y esa **falta de claridad corroe la confianza.** Lo que nos queda es, en efecto, **la inercia institucional disfrazada de gestión de riesgos.** **Necesitamos normas más claras, exhaustivas y modernas,** adaptadas a la tecnología actual y a la Unión Europea actual, que consagren la transparencia proactiva y una gobernanza sólida como norma y no como excepción. **No debemos tener miedo de abrir un debate legislativo** que sitúe al ciudadano y a la protección de sus derechos en el centro mismo. Al igual que las instituciones no deben temer a la transparencia, aquellos de nosotros que hacemos campaña por una mayor apertura nunca debemos tener miedo de confiar en la democracia. Acojamos con satisfacción la oportunidad de construir el marco de transparencia que los ciudadanos merecen. Gracias. Espero con interés sus preguntas y el debate.