¿Tiene una reclamación contra una institución u órgano de la UE?

El Defensor del Pueblo Europeo urge al ECDC a ser más transparente sobre su trabajo mientras comienza la campaña de vacunación

Tras investigar durante seis meses la gestión de la COVID-19 del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), el Defensor del Pueblo Europeo ha hecho una serie de propuestas para conseguir una mayor atención y una mayor comprensión de su actividad por parte del público, mientras continúa la crisis y el foco de su trabajo se desplaza a la supervisión de la distribución de vacunas.

La Defensora también ha sugerido que los legisladores de la UE reflexionen sobre si sería necesario dotar de nuevos poderes al Centro, para mejorar su capacidad de afrontar futuras crisis de salud pública similares a la presente.

La investigación, que forma parte de un seguimiento más amplio del Defensor del Pueblo Europeo sobre cómo las instituciones de la UE respondieron a la pandemia, examinó cómo el ECDC recopila información, el nivel de transparencia de la misma y cómo la comunica públicamente.

En momentos críticos al principio de 2020, el ECDC evaluó positivamente la capacidad de los Estados miembros para hacer frente a la crisis. Dicha evaluación se quedó rápidamente obsoleta cuando la UE pasó de la fase de medidas de contención (para intentar frenar la propagación del virus) a la fase de medidas de mitigación (donde se busca ralentizar la transmisión del virus).

«Las competencias del ECDC le impiden recopilar datos de manera independiente, lo que limitó sus capacidades de evaluación, asesoría y comunicación en un momento en que la rapidez de la respuesta era esencial.

Las autoridades nacionales tuvieron dificultades con demasiada frecuencia para comunicar datos completos al ECDC, o incluso no respondían a sus solicitudes de envío de datos relevantes. La institución tampoco tuvo acceso a un conjunto completo de datos sobre los hospitales y otros recursos médicos fundamentales en los Estados miembros», dijo Emily O’Reilly.

La investigación del Defensor del Pueblo también reveló lagunas en las prácticas de transparencia del ECDC. Por ejemplo, no salieron a la luz todas las encuestas realizadas en las primeras etapas de la pandemia. También es difícil comprobar si las evaluaciones sobre ciertos aspectos de la pandemia han sido actualizadas posteriormente. Además, sus contactos con colaboradores internacionales, como por ejemplo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) chino, no se han hecho públicos.

«La transparencia y la rendición de cuentas deberían ser los fundamentos de una institución cuyo rol es proteger la salud pública. El ECDC podría haber hecho mucho más a la hora de explicar al público cómo elaboró sus evaluaciones, y en qué evidencias científicas se basó. Las crisis no solo requieren respuestas extraordinarias por parte de las administraciones públicas, sino también esfuerzos extraordinarios para mantener la confianza del público. Esta confianza es esencial justo cuando los Estados miembros están iniciando planes de vacunación vitales, y el ECDC seguirá teniendo un papel central recopilando y divulgando información sobre la campaña de vacunación. Nuestras propuestas de hoy al Centro deberían ser útiles en este contexto.

Esta es una crisis sin precedentes y reconozco el arduo trabajo y la dedicación del ECDC a lo largo de este gran desafío. Sin embargo, sin nuevas competencias específicas que le permitan un mayor control sobre la calidad y la exhaustividad de los datos que recibe de las autoridades nacionales, el organismo no puede cumplir el mandato que tiene para ayudar a controlar futuras pandemias. Este es un asunto que tienen que resolver ahora los legisladores de la UE

Propuestas de mejora

Basándose en la investigación de su oficina, la Defensora del Pueblo Europeo ha hecho seis propuestas para mejorar el funcionamiento del ECDC, que incluyen:

  1. Una mayor transparencia en la evolución de las evaluaciones de riesgos del Centro.
  2. Una mayor transparencia en la completitud de los datos en los que se basan sus evaluaciones de riesgos.
  3. Una mayor transparencia en sus interacciones con colaboradores internacionales, como la OMS y el CDC chino.
  4. Una revisión de la estrategia de comunicación para hacerla más directa y dirigida al público en general.
  5. Una actualización de la política lingüística para incluir tantas lenguas oficiales de la UE como sea posible.
  6. Una publicación sistemática de los resultados de las encuestas.

La Comisión Europea también ha reconocido las fallas de eficacia del ECDC y ha presentado propuestas de mejora. De todos modos, y basándose en la investigación de su oficina, la Defensora cree que el ECDC seguirá teniendo un rol limitado en la presente y en futuras emergencias sanitarias, a no ser que se dote de los medios necesarios para mejorar su recolección de datos procedentes de las autoridades nacionales. Ahora corresponde a los legisladores de la UE el decidir cuáles serán los pasos adecuados para corregir esta situación.

Antecedentes

El ECDC se creó en 2004 a raíz del brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS). El mandato del ECDC, en consonancia con el papel de la UE de complementar las políticas sanitarias nacionales, es apoyar y coordinar el trabajo de los centros epidemiológicos en los Estados miembros. El ECDC es una pequeña agencia que cuenta con 286 empleados y un presupuesto anual de 60,5 millones de euros en 2020. El Centro recopila datos a través del Sistema Europeo de Vigilancia (TESSy) y del Mecanismo de Alerta Temprana y Respuesta (SAPR), así como a través de encuestas sobre temas específicos y de exámenes diarios de inteligencia epidemiológica.

Además de esta investigación, el Defensor del Pueblo Europeo está evaluando cómo la Comisión, el Banco Europeo de Inversiones, la Agencia Europea de Medicamentos y el Consejo han respondido a la pandemia. En cada caso, el Defensor del Pueblo Europeo ha hecho especial hincapié en la transparencia de las respuestas.

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